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El propósito de este escrito es dar cuenta de la labor desarrollada, en los últimos años, por la REDI. El contenido de esta ponencia ha sido extraído íntegramente de los documentos e informes elaborados por las distintas áreas de dicha organización, así como del registro de lo expresado por sus miembros en diversos Congresos y Jornadas. La REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad) está compuesta por ONGs y particulares involucrados en la problemática de todo tipo de discapacidad. La misma reúne tanto a personas con distintas discapacidades, sea a título individual o representando a sus instituciones; grupos de padres; profesionales que trabajan en el tema y particulares sin ninguna discapacidad, pero involucrados con la problemática. Esto implica que las propuestas que se realizan son tanto interdisciplinarias, (en el sentido de contar con el aporte de profesionales de diversas áreas) como orientadas a las necesidades de personas con distintas discapacidades (porque en la elaboración de los mismos participan y dan su opinión personas que padecen diferentes patologías.) Esto permite prestar atención tanto a la heterogeneidad de demandas planteadas por las respectivas necesidades especiales, como a las necesidades compartidas de inclusión social, eliminación de barreras arquitectónicas y comunicacionales, acceso a la información, a la educación y al empleo, cumplimiento de la legislación vigente y respeto por los Derechos, lo cual redunda en mejoras en la calidad de vida de todo el tejido social. El objetivo de la REDI es hacer valer los derechos civiles de las personas con discapacidad en todos los aspectos de la vida social, política, económica y cultural, garantizando su inclusión y equiparación de oportunidades. Para ello, impulsa el protagonismo de las personas con discapacidad en la lucha por sus derechos humanos. Con ese propósito, lleva a cabo las siguientes acciones: |
La REDI ha realizado numerosas gestiones ante distintos organismos, reclamando:
Su origen fue motivado por los conflictos ocasionados por distintas barreras arquitectónicas y urbanas existentes en la Ciudad de Buenos Aires.
Este fue el punto de partida para iniciar diversas acciones. Para lograr sus objetivos, la REDI creyó necesario crear un espacio de reflexión e intercambio de opiniones e ideas; elaborando estrategias operativas a partir del consenso de distintas ONGs y particulares, con el espíritu de trabajo en red.
Día a día, la REDI sigue creciendo, tanto en sus gestiones, como en número de integrantes y esto hizo posible la creación de diferentes áreas de trabajo. Actualmente existen las siguientes:
A pesar de que ya están conformadas las comisiones, la REDI no descarta la formación de nuevas áreas, según las necesidades que surjan de aquí en más. Tampoco se descarta la incorporación de nuevos miembros cuya acción se oriente hacia la promoción de los derechos humanos y estimule la inclusión social de las personas con discapacidad.
ALGUNAS ACCIONES LLEVADAS A CABO POR LA REDI:
Ante su incumplimiento, se realizaron informes y denuncias, referidos al transporte automotor de pasajeros, ferroviario y subterráneo, cuyas conclusiones fueron elevadas al ente fiscalizador correspondiente.
En cuanto al primero, al bajo porcentaje de unidades accesibles, se agregan: la falta de horarios fijos para dichas unidades (lo cual alarga los tiempos de espera de los usuarios, en un promedio de al menos 30 minutos por viaje); los incumplimientos de las empresas de los tiempos legales fijados para la implementación de dicha Ley y las innumerables denuncias por falta de accesibilidad autónoma y segura y la ausencia de señalización adecuada en las unidades. Todo esto refleja una situación que tiende a desalentar el uso de este medio de transporte.
Las denuncias más frecuentes son: los conductores, cuando ven una persona con discapacidad, no paran; no se respeta el ascenso y descenso en cualquier esquina; las unidades no cuentan con las rampas o elevadores; éstos no funcionan o el conductor no sabe hacerlos funcionar; ausencia de sistemas de información para personas con disminución visual o auditiva; las máquinas expendedoras de boletos no cumplen con el requisito de ser factibles de accionar por todos los pasajeros; los asientos de uso prioritario para personas con movilidad reducida son inaccesibles y/o peligrosos.
Generalmente uno de los espacios reservados para silla de ruedas se encuentra en sentido contrario a la dirección del vehículo (en contra de lo que la legislación establece); los mecanismos de sujeción para las sillas de ruedas están ausentes o no son útiles. Los vehículos no pueden acercarse a la calzada por los automóviles estacionados en ella, lo cual hace imposible o peligroso el descenso; las rampas de las unidades de piso bajo chocan con el borde de la calzada, lo cual reduce su vida útil: los materiales empleados no son antideslizantes, etc.
En resumen:
Situaciones análogas a las reseñadas son válidas respecto al transporte ferroviario y al subterráneo, en tanto no permiten a los usuarios con discapacidad trasladarse en las mismas condiciones que el resto de la sociedad.
A partir de lo descrito, la REDI, además de realizar acciones legales, ha hecho un estudio, con la colaboración de expertos internacionales, y realizado propuestas para la adecuación de las unidades a los usuarios con cualquier tipo de discapacidad, incluidos trabajos específicos de la comisión de discapacitados auditivos y visuales.
A raíz de las denuncias realizadas, actualmente se hallan en procesamiento los datos sobre transporte automotor, producto de un relevamiento realizado en conjunto entre la REDI y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, organismo autónomo de contralor del Gobierno de dicha ciudad.
Asimismo, se realizaron acciones tendientes a asegurar el acceso a taxis, trenes, subterráneos y aviones.
Se impulsó la derogación de la Ordenanza N° 46275 (que volvía obligatorio el cambio de puertas, aduciendo razones de seguridad) se promovió un recurso de amparo; y se intervino en la redacción de la nueva ley N° 161, que representa una solución al problema.
Se presentó un proyecto modificatorio de esta Ley (N° 25053), propiciando la exención para los vehículos de propiedad de personas con discapacidad. Se realizaron gestiones ante la AFIP (El ente impositivo encargado de recaudar los gravámenes) para instar a la prórroga de dicho impuesto. Lamentablemente, en este aspecto, no hubo una respuesta satisfactoria; no se decretó la exención desconociendo la importancia de poder mantener un vehículo propio en razón de la inexistencia de transporte público accesible.
Leyes que apuntan a favorecer el empleo de personas con discapacidad en la República Argentina:
Sin embargo, la promulgación de estas leyes nunca estuvo acompañada de la voluntad política de llevarlas a cabo. Prueba de ello es que en cuanto a los porcentajes mínimos de los puestos de trabajo destinados a personas con discapacidad, las leyes son ignoradas o se cumplen de manera parcial y/o irregular. A ese respecto, a pesar de la existencia de registros de aspirantes discapacitados, no se difunde debidamente la existencia de estos registros, ni la información acerca de los concursos y, por lo tanto, al no presentarse postulantes, se declaran desiertos, ignorando estos registros mencionados.
Es de considerar también, que cuando se abren los concursos, se asignan puntajes discriminatorios a las personas con discapacidad, sin posibilidades de competir con aquellos que poseen antecedentes o experiencia laboral.
Además del no-cumplimiento de las leyes vigentes, tampoco se crean programas de salud, de educación, de capacitación, y recreación, destinados a las personas con discapacidad. Como consecuencia de ello, los mismos resultan excluidos de las políticas dirigidas al bienestar general de la población. Enfrentan día a día barreras urbanísticas, arquitectónicas, del transporte y comunicacionales. No acceden a los niveles de capacitación y calificación profesional, necesarios para competir en el mercado libre de trabajo y de los cupos laborales reservados.
Vista esta situación, la REDI promovió un recurso de amparo por el cumplimiento de los cupos reservados por la ley nacional 22431 y Art. 43 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires para personas con discapacidad.
Las personas con discapacidad, en nuestro país, han sido excluidas históricamente del ámbito laboral por parte de la sociedad y por el poder político. Por esto, los reclamos no deben agotarse en la lucha por los puestos de trabajo. Deben focalizarse también y especialmente, en exigir condiciones laborales dignas, ya que la ausencia de garantías con relación a esto, constituye otra forma de discriminación.
En la C.T.A. (Central de Trabajadores Argentinos, organismo gremial), por iniciativa, entre otros, de integrantes de la REDI, se ha creado el Departamento de trabajadores discapacitados, con el firme objetivo de velar por los derechos que asisten a las personas con discapacidad en tanto trabajadores. Su meta es también, velar por los derechos específicos que apuntan a la equiparación de oportunidades.
La Federación Universitaria Argentina ha lanzado en coordinación con ese Departamento, un programa que apunta a la inclusión de las personas con discapacidad en la Universidad, con el objetivo (entre muchos otros), de alcanzar el nivel de capacitación necesaria para tener mayores oportunidades en el mercado laboral.
La premisa principal del área sería aplicar los principios de la REDI a la temática educativa, lo cual implica:
Un diagnóstico de situación podría ser el siguiente:
Como ya quedara expresado, el objetivo de la REDI es lograr la plena integración social de las personas con discapacidad.
Para esto, como mínimo, es indispensable:
d) concientización social de las capacidades remanentes de las personas con discapacidad. Y ESTE ES UN PUNTO QUE DEPENDE ESENCIALMENTE DE LA EDUCACION Y DE POLITICAS ACORDES.
Pero debemos convenir que ninguna de estas metas podrá alcanzarse sin disponer de recursos económicos.
Una meta irrenunciable del área, a largo plazo, debe ser:
Que toda persona con movilidad o comunicación reducida que quiera estudiar, rehabilitarse o trabajar, tenga acceso al transporte adecuado; a los auxiliares, acompañantes o interpretes y a la tecnología de acceso (informática o de otro tipo) requerida para desarrollar sus actividades, con criterios de equidad y justicia social.
Uno de los medios para conseguir la meta enunciada es exigir a las Obras Sociales (Organismos que, según la Legislación vigente, deberían proporcionar transporte a las personas con discapacidad, pero no lo hacen) para que cumplan la ley; otro será estudiar la experiencia internacional en el tema, con el fin de proponer fuentes alternativas de financiamiento para estas iniciativas y generar convenios para lograrlas. Uno de los principios que se vienen llevando a cabo en la REDI es el convertir los problemas que afectan personalmente a muchos de sus miembros, en problemáticas institucionales que requieren un tratamiento institucional y un accionar conjunto.
Para ello, es una necesidad ineludible (Conforme a las Normas Uniformes de las Naciones Unidas) tanto la recolección de datos completos y fiables acerca de todos los niveles del sistema educativo, Común y Especial.
Los mismos deberían estar referidos a:
Esto cabe dentro de un objetivo más amplio, que no cumple actualmente ningún organismo oficial, que es promover la investigación científica y tecnológica acerca de la temática de la discapacidad, resaltando el papel de las personas con discapacidad como expertos, tal como lo marcan las ya citadas Normas Uniformes. Esto serviría no solo para contar con datos y propuestas de solución acerca de los problemas educativos, sino como potencial fuente de empleo para los profesionales con discapacidad.
Es fundamental para las personas con discapacidad tomar conciencia de los derechos que les asisten, para constituir colectivos, grupos capaces de ejercerlos, para que estos se cumplan. Ya sea a través de acciones judiciales para que se cumpla la legislación vigente, y, cuando sea necesario, a través de la promoción de normas que proporcionen un marco jurídico que permita participar a las personas discapacitadas y a sus organizaciones, como ciudadanos de pleno derecho en la adopción de decisiones a todos los niveles: en la planificación, en la aplicación, supervisión y la evaluación de políticas y programas.
Respecto de las acciones específicas de la REDI para permitir la participación, se realizan las reuniones en espacios ediliciamente accesibles para personas con movilidad reducida y de ser posible, con una computadora disponible. En todas las reuniones de la REDI, las personas sordas cuentan con una persona encargada de traducir en una computadora lo que ocurre en la misma. Asimismo, se procura utilizar medios variados para la facilitar la circulación de información interna y participación en ausencia: correo electrónico, fax, teléfono, etc.