- DISCAPACIDAD VISUAL Y ESQUEMA CORPORAL
- Lic. Paula Mariana Maciel de Balbinder
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DISCAPACIDAD VISUAL: CONCEPTO.
Para la OMS, discapacidad es "Cualquier restricción o carencia (resultado de una
deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la misma forma o grado que se
considera normal para un ser humano. Se refiere a actividades complejas e integradas que
se esperan de las personas o del cuerpo en conjunto, como pueden ser las representadas por
tareas, aptitudes y conductas."
Desde un aspecto descriptivo se puede precisar que la discapacidad visual es la
carencia, disminución o defectos de la visión. Para la mayoría de la gente, el
significado de la palabra Ciego, corresponde a una persona que no ve, con
ausencia total de visión, sin embargo dentro de la discapacidad visual se pueden
establecer categorías:
- Ceguera Total o amaurosis
, es decir ausencia de respuesta visual.
- Ceguera Legal
, 1/10 de agudeza visual en el ojo de mayor visión, con correctivos
y/o 20 grados de campo visual.
- Disminución o limitación visual
(visión parcial), 3/10 de agudeza visual en el
ojo de más visión, con corrección y/o 20 grados de campo visual total.
La baja visión, visión parcial o visión subnormal puede definirse como
agudeza central reducida o la pérdida del campo visual, que, incluso con la mejor
corrección óptica proporcionada por lentes convencionales, se traduce en una deficiencia
visual desde el punto de vista de las capacidades visuales; supuesta en esta definición
una pérdida bilateral de la visión, con algún resto visual.
El funcionamiento visual depende de múltiples factores, físicos, psíquicos,
ambientales; variando incluso en dos personas con idéntica patología o en una misma
persona en distintos días u horas de un mismo día.
Diferenciaremos aquí agudeza visual de funcionamiento visual. La agudeza
visual es, el grado de visión (generalmente, de visión lejana) expresado en valores
numéricos, que nos indica a qué distancia es capaz de percibir con claridad. Funcionamiento
o Eficacia Visual, en cambio, es un concepto mucho mas abarcativo; nos indica qué
cosas es capaz de hacer un sujeto en particular utilizando su visión y en qué
condiciones.
Que una persona pueda funcionar visualmente para algunas tareas, no significa que pueda
hacerlo en todas; el rendimiento puede variar según las condiciones anímicas, físicas y
del ambiente. Cada patología tiene sus particularidades y dificultades. Los anteojos o
lentes de contacto pueden mejorar el rendimiento de las personas con baja visión, pero no
bastan para hacer que vean normalmente.
Entre la ceguera y la visión normal hay un abanico de posibilidades.
Es importante señalar que el diagnóstico de una determinada patología visual (por
más completo que sea éste), no nos da información cierta acerca del rendimiento de esta
persona en las tareas visuales.
La persona disminuida visual no es ciega ni vidente, no puede determinar exactamente
cuánto ve, ni explicarlo a los demás. Muchas veces, el que ve poco no maneja estrategias
específicas para suplir su déficit (Braille, bastón blanco, sentido del obstáculo
etc.) En ocasiones el resto
visual, no representa una ventaja sino lo contrario: no ve lo suficiente para manejarse
como vidente pero no maneja los instrumentos de los que podría beneficiarse una persona
ciega rehabilitada. Esta situación implica también un grado de tensión extra tanto
física como psíquica, lo cual puede determinar patologías asociadas de origen
psicodinámico por ejemplo: Contracturas (Especialmente de espalda y cuello).
Muchas veces, por las áreas afectadas en el campo visual (área de espacio físico
visible cuando el cuerpo, la cabeza y los ojos están inmóviles), obliga a las personas a
adoptar posiciones poco comunes para mirar (torsión de cabeza, postura inclinada, etc.),
que determinarán mayor cansancio y tensión.
Una persona que nace con una disminución visual no tiene un parámetro para comparar
su capacidad visual con la normalidad. No sabe cuánto ve y mucho menos, lo que no ve.
Esto tendrá también consecuencias en el desarrollo del sistema visual.
Neurológicamente, ciertas áreas no funcionan porque nunca han sido utilizadas. Aprender
a manejar estrategias, internalizando éstas desde su nacimiento, puede hacer que parezca
tener una capacidad visual mayor a la real, o por el contrario, puede negar su visión
útil, manejándose como si fuera ciego. Influye también si ha recibido estimulación
visual (entrenamiento que tiene el objetivo de enseñar al sujeto a ver, o sea a recoger e
interpretar información visual) lo que mejora su rendimiento.
Una persona que tiene memoria de haber tenido visión normal posee más información
sobre la realidad visible, pero tiene más conciencia de si mismo como discapacitado y
posiblemente menos estrategias para suplir la información visual, ya que al ser
aprendidas de adulto, son menos operativas.
Cuando hablamos de baja visión, estamos refiriéndonos a una realidad muy
heterogénea, en la que pesan los siguientes factores:
- Agudeza Visual.
- Campo Visual
, si es estrecho o amplio.
- Si la visión es central o excéntrica.
- La distinción de colores y/o contraste.
- Presencia de Nistagmus
(Temblor neurológico del ojo)
- Fotofobia
(intolerancia a la luz)
- Visión binocular o monocular.
- si es una situación estable o progresiva.
- Si es reciente o antigua.
- Cuál es la actitud de sujeto.
- Si requiere el uso de ayudas ópticas o no.
- Si ha realizado entrenamiento corporal.
Muchas veces, las posturas viciosas que las personas con disminución visual adoptan
para mirar, se mantienen aún después de la pérdida de la visión, con las consiguientes
desviaciones del eje, contracturas, distonías, etc.
En las personas ciegas de nacimiento, la imposibilidad de imitar posturas de los demás
puede dar como resultado posiciones inadecuadas. Asimismo, muchos niños ciegos de
nacimiento han recibido estimulación insuficiente.
Para quienes han padecido dificultades físicas serias o enfermedades invalidantes, el
cuerpo propio es sentido e investido más como lugar de dolor y padecimiento que como
espacio de placer y autoconciencia; cuerpo medicalizado y manejado por otros; con el
espacio de autonomía, muchas veces, reducido.
En el caso de las dificultades sensoriales, el miedo a sufrir accidentes, propio o
inducido por el entorno, puede causar restricciones en el movimiento. Mantener los brazos
extendidos, para detectar obstáculos, puede determinar tensiones en esa zona.
En los casos de baja visión, la actividad de mirar - o sea, enfocar los ojos hacia un
objeto determinado - supone un esfuerzo consciente, que casi en todos los casos implica
torsiones de cabeza, que suele traducirse en dolores de cuello y hombros, que varían
según la agudeza y el campo visual, así como de los factores antes citados.
Especialmente se ven afectados los músculos de la base del cráneo, debido a la anatomía
del nervio óptico y al frecuente movimiento de adelantar la cabeza para mirar.
El trabajo sobre la conciencia corporal podría minimizar muchos de estos síntomas.
El proceso de rehabilitación, que , según el Programa de Acción Mundial para las
Personas Discapacitadas " es un proceso de duración limitada y con un objetivo,
encaminado a permitir que una persona con deficiencia, alcance un nivel físico, mental
y/o social funcional óptimo, proporcionándole así, los medios para modificar su propia
vida."
Puede comprender medidas encaminadas a compensar la pérdida de una función o a
superar la limitación funcional (por ejemplo, ayudas técnicas) y otras medidas
encaminadas a facilitar ajustes o reajustes sociales.
En el caso de las personas ciegas, la funcionalidad del "órgano enfermo" (el
ojo), está definitivamente perdida y lo que se persigue, en un proceso de
rehabilitación, es más bien enseñar habilidades que le permitan al sujeto, realizar las
funciones de su vida diaria, utilizando la información que le brindan sus otros sentidos:
utilizar el oído para orientarse, el tacto para identificar objetos, etc.
Tradicionalmente, se la divide en:
- Actividades de la Vida Diaria: Manejo en el hogar, quehaceres domésticos, cuidados
personales.
- Orientación y movilidad: Aprender a conducirse en espacios abiertos o cerrados,
utilizando como indicios sus otros sentidos, asistiéndose generalmente con bastones
blancos.
- Comunicación: Aprendizaje de Sistema Braille, escritura en máquina de escribir Braille
o común, escritura en tinta, etc.
Suelen también brindarse ejercicios físicos, gimnasia, etc.
Generalmente, incluye también trabajos manuales, y actividades preprofesionales:
(carpintería, costura, etc.), y la participación de profesionales como psicomotricistas,
asistentes sociales, psicólogos.
Si bien el entrenamiento en Orientación y Movilidad implica un cambio en la conciencia
del cuerpo en el espacio, ya que supone un reaprendizaje de la marcha y de la
decodificación de estímulos del medio, no suele enfocársela desde el punto de vista de
la autoconciencia corporal, ni se suele prestar atención a las tensiones e hipertonías
resultantes del esfuerzo excesivo o de la utilización inadecuada de la fuerza.
La forma adecuada de manejar el bastón blanco, llamada técnica de toque, consiste en
lograr acompasar el movimiento del bastón, con el de la pierna del mismo lado; de manera
que el bastón siempre se apoye en el lugar que ocupará el próximo paso a dar. De esa
manera se realiza un "barrido" que garantiza que todo obstáculo que podría
llegar a pisar el pie, sea percibido primero con el bastón. Tiene el inconveniente de
detectar sólo aquellos obstáculos ubicados de la cintura para abajo.
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DOS CASOS A MODO DE EJEMPLO:
CASO 1:
Una persona, ciega desde su adolescencia, refiere un dolor crónico en el omóplato
izquierdo, que resulta ser el lado con el cual sostiene el bastón.
Se le sugiere que realice el movimiento de vaivén en cámara lenta, partiendo desde
distintos lugares: desde el hombro, desde la mano, desde la muñeca. También se le indica
que pruebe distintos grados de fuerza y presión. Después, se le pidió que volviera a su
manera habitual de hacerlo, comparando con las otras y que, a partir de ese análisis,
eligiera la más adecuada.
De ese trabajo surgió que su forma habitual consistía en mantener el codo y la
muñeca rígidos, sacando el movimiento desde el hombro, con mucho tono muscular y
tensión.
Tomando en cuenta este descubrimiento, resolvió modificar su estilo, disminuyendo el
tono y haciendo partir el vaivén desde el codo, liberando así el bloqueo del omóplato,
con lo cual el dolor desapreció.
CASO 2:
Persona con una disminución visual de nacimiento, con 45º de campo visual, 2 / 10 de
visión en el ojo izquierdo, con nistagmus; el ojo derecho es prácticamente nulo. Su
situación visual es estable.
Asiste a sesiones de entrenamiento corporal desde hace 9 años.
A pesar de su disminución visual, o quizá precisamente por ella, el pensamiento
aparece para ella, primordialmente, como imagen. Principalmente, visuales, como en una
"pantalla mental", pero también con fuerte involucramiento de otros sentidos.
Durante una sesión de entrenamiento corporal, (al principio de la cual comenta sus
dificultades para relajar el cuello) refiere la siguiente observación: La profesora le
sostenía el occipital, indicándole que tratara de dejarlo pasivo. En esa circunstancia,
observó que la aparición de imágenes en su mente se correspondía con la percepción
por parte de la eutonista del aumento del tono en la zona citada. A partir de esto, probó
de poner la mente en blanco conscientemente, y comprobo que le facilitaba la relajación
de la zona cervical y occipital.
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DISMINUCIÓN VISUAL Y ESQUEMA CORPORAL.
definiciones previas
- DESARROLLO DEL TACTO, OÍDO Y PROPIOCEPCIÓN:
Para las personas con disminución visual severa, los estímulos del ambiente (Sonidos,
olores, sensaciones.) son indicios para orientarse en el espacio. Lo que era fondo, pasa a
ser figura.
No es cierto que "los ciegos escuchan mejor" como lo señala la creencia
popular; lo que ocurre es un entrenamiento selectivo en la percepción y análisis de los
datos que ingresan por vías no visuales. Los estímulos que para quien utiliza su visión
como sentido principal de orientación, serían secundarios e irrelevantes, para alguien
que ve poco devienen en dato principal: El aroma de un comercio en particular, la textura
del suelo, un sonido repetido referido a una actividad determinada, las curvas en el
recorrido de un transporte público, las diferencias de eco entre un espacio cerrado y
otro abierto, el sonido de los vehículos que pasan, indican con cierta seguridad
referencias acerca de dónde se encuentran y de cómo proceder.
Dicho entrenamiento no es automático. En el caso de los niños nacidos con baja
visión, que pueden utilizar parcialmente su resto visual, los primeros ensayos de marcha
van incorporando señales no visuales como información útil, incluso antes de que la
existencia de un problema visual sea percibida por el entorno. Es frecuente que el
déficit visual coexista con problemas motrices, por ser la prematurez una de las
principales causas de ambas patologías.En estos casos, el aprendizaje de la marcha es
más lento y ocurre más tarde; cada paso debe ser pensado y la dificultad es mayor. Es
frecuente, también, que ocurran periodos de hospitalización e inmovilización, por
problemas de salud de origen variado.
La actitud del entorno es una variable determinante: Que se promueva o se desaliente la
independencia; que exista o no conocimiento y voluntad para estimular al niño; la
existencia de hermanos, el contacto con otros niños.
El descubrimiento temprano del problema visual (que no es lo más frecuente en estos
casos, ya que la visión sigue siendo usada como sistema de orientación y reconocimiento
del ambiente) puede ser un arma de doble filo: su aspecto positivo es la posibilidad de
iniciar tempranamente el uso de anteojos, en los casos en que los mismos sean de utilidad;
que el sujeto pueda recibir estimulación visual (entrenamiento que tiene el objetivo de
enseñar a ver, o sea a recoger e interpretar información visual) lo que mejora su
rendimiento; así como la posibilidad de orientar a la familia; prevenir la evolución
desfavorable de la patología visual, etc.
Como aspecto negativo, podemos señalar el peligro de que la disminución visual
devenga "etiqueta" y se asocie a una imposibilidad total o al ambiente percibido
como peligroso en extremo, desalentándose los intentos de exploración : (-"Vos no
ves, no vas a poder"-; -"Cuidado, eso es peligroso"- ;-"Te vas a
caer.") o dando un trato diferencial respecto de los hermanos (Sobreprotección,
dificultad para poner límites, exigencia inadecuada para su edad hacia los hermanos
mayores) o por el contrario, negación de la dificultad, con sobrevaloración de las
posibilidades reales.
La valoración que de si mismo hace cada ser humano está, en gran parte, condicionada
por la imagen que devuelve este primitivo espejo, encarnado en los otros mas
significativos. La visión de si mismo como capaz o incapaz, como valioso o sin valor,
como digno de ser querido o no, que después afectará, sus sentimientos futuros, su vida
de relación y sus actividades, dependerá en gran medida de ello.
Aquí, la posibilidad de imitar gestos y posturas como génesis del propio esquema
corporal está conservada, si bien con limitaciones; por ejemplo, puede ser útil solo
referida a personas que se hallen cerca; abarcar posturas, pero no expresiones o
viceversa; depender de las condiciones de luz, etc.
Es frecuente que personas con una disminución visual congénita, descubierta
tardíamente y que no han recibido entrenamiento específico para paliarla, descubran, en
el contacto posterior con pares, que han "inventado" por sí mismas estrategias
similares a las de éstos, realizando de manera intuitiva un proceso de auto -
estimulación visual y de auto -rehabilitación. ( Observar a personas que cruzan la
calle, utilizando la conducta de estas como indicación acerca de cuándo cruzar, cuando
la visión residual no es suficiente para ver los semáforos; tomar el peso de un
recipiente como indicativo de su contenido; aprovechar la visión de color para compensar
deficiencias en la de contraste, o viceversa; advertir el tamaño relativo de los objetos,
supliendo con esto la ausencia de la percepción de perspectiva y profundidad. )
Dejo hablar a quien sabe de esto por lucha propia:
"¿Qué cosa será ver bien? Desde los 8 meses, cuando ese señor de guardapolvo
blanco me puso los primeros anteojos, mi mundo ha sido así. Los colores son como yo los
veo; Las formas, en cambio, deben ser mucho más nítidas. Y la dificultad de explicar
cuánto veo; a veces parece mucho y a veces casi nada: si hay poca o demasiada luz, si
estoy cansado, si lo que hay para ver cabe o no en mi campo visual... Nadie, ni yo mismo,
lo puede saber con certeza.
Me contaron - yo no lo puedo recordar - de mi expresión maravillada cuando descubrí
lo que es ver. Desde mi primer paseo con anteojos, ya sabía que esos trozos de cristal
iban a ser parte de mi cuerpo, nunca rompí un par, ni siquiera de bebé."
La edad escolar suele ser la época en que se descubre el déficit visual, con el
aprendizaje de la lecto - escritura. ("No ve el pizarrón.") La decisión de
iniciar la escolaridad en una escuela común o especial, cuándo iniciar la integración,
etc. debe ser tomada atendiendo a cada caso ¿Qué es más beneficioso, ser uno más entre
pares con dificultades similares; aprender a moverse tempranamente en un mundo "hecho
para los normales", conviviendo con la diferencia o iniciar paulatinamente este
proceso? Tanto la integración compulsiva como el aislamiento extremo pueden ser causa de
sufrimiento.
CEGUERA DE NACIMIENTO: Nos referimos a aquellos casos en que el resto visual no es lo
suficientemente útil como para guiar los dezplazamientos del sujeto en el espacio y donde
la imitación de gestos y posturas está vedada. Por el grado de dificultad, suele
descubrirse más tempranamente; de no existir estimulación adecuada, puede amentar el
riesgo de autismo y pseudo - debilidad.
Aquí, el grado de estimulación recibido, la existencia o no de déficits asociados,
las pautas de crianza y el vínculo madre - hijo, van a ser factores importantes, pero
todas las investigaciones coinciden en que la ceguera afecta y retrasa el desarrollo motor
y de auto percerción.
Adolescencia y discapacidad
Toda la conflictiva propia de la adolescencia se agrava y se potencia cuando el sujeto
padece algún tipo de discapacidad. En esta etapa se produce un cambio y una evaluación
del propio cuerpo, de las posibilidades, de los roles y los proyectos; un encuentro
consigo mismo.
Muchas personas nacidas con algún tipo de discapacidad sitúan entre los 13 y 14
años, la etapa en que tomaron conciencia de su handicap. Por un lado se hace mayor la
presión del grupo para responder a ciertas expectativas; por otro, muchas veces, ciertas
etapas se alargan y un adolescente se encuentra, por ejemplo, en un grado escolar que no
corresponde a su edad, con pares que no comparten las inquietudes tan difíciles de
entender o de nombrar, o ante la imposibilidad de continuar su educación; otras veces se
duda acerca de la propia sexualidad, de las posibilidades de iniciar una vida de pareja o
de desempeñar un trabajo. Inquietudes que, muhas veces, el medio no puede comprender ni
responder; ante esta angustia, se desplaza indefinidamente hacia el futuro la discusión
de las reales posibilidades de realización.
Si en cualquier caso existe ambivalencia, en los padres, frente a un adolescente (que
se expresa en la lucha entre mantenerlo niño o guiarlo hacia la adultez), ésta se
potencia en el caso de un hijo discapacitado.
Los polos, sobreprotección - desprotección, entre los cuales debería situarse el
sano equilibrio, oscilan a impulso de sentimientos contradictorios.
El peligro de una sobreexigencia exagerada se hermana con el riesgo de suspender las
exigencias lógicas por lástima o temor. A veces estas dos actitudes coexisten en
distintas áreas de la vida. Es común la depresión en esta etapa, la confrontación con
las posibilidades y las imposibilidades y su distancia de los deseos producirá durante
toda la vida sentimientos angustiosos, que cada uno tratará de manejar como mejor pueda.
Negación, agresión hacia afuera, somatización o acción orientada a resolver
problemas concretos son algunas respuestas posibles.
El conflicto con la propia sexualidad es otra área en la que puede presentarse
estancamiento. A muchas personas con discapacidad les cuesta asumirse como sexuadas
(aunque esta sexualidad deba expresarse y ponerse en acto de maneras no tradicionales), el
miedo a no resultar atractivos, el desconocimiento del propio cuerpo, el sentimiento de
presión (la vida sexual es una cosa más en la que se debe probar que se puede),
conspiran contra el placer, el crecimiento y la armonía. Ser sexuado significa ser adulto
y eso genera temor.
Podemos citar también aquellos casos en los que la "edad mental" no coincide
con la del cuerpo, planteándose la pregunta acerca de su edad psicosexual.
La posibilidad de realizarse por medio de un trabajo es, en muchos casos, difícil. El
estudio es visto, no como una medio para un futuro proyecto, sino como un fin en si mismo,
una manera de llenar el presente. Y el trabajo, no como una manera de obtener ingreso y
satisfacción personal, sino simplemente para mantenerse ocupado.
Al llegar a esta etapa etaria, los recursos educativos y de rehabilitación suelen
agotarse. Resulta muy difícil construir un proyecto de vida, ya que las escuelas
especiales, terapias, instituciones de rehabilitación contemplan la infancia,la
adolescencia y no continúan apoyando la construcción de un proyecto de vida adulto.
La persona que queda discapacitada en una etapa posterior de su vida.
La pérdida brusca o paulatina de una capacidad física es siempre una situación
traumática y de crisis que, en muchos casos, es vivida como intolerable para el yo.
Generalmente se homologa esta situación a un duelo.
("Sé desde hace mucho que la tristeza, la
angustia, el dolor y la incertidumbre son parte de mi y que debo convivir con ellos como
lo hago con mis piernas que se doblan, mis caderas que me duelen y mis manos que no
obedecen como yo quisiera. ")
La manera como cada persona enfrenta esta situación, y pueda volver a ser alguien
productivo, creativo, feliz, etc. dependerá de diversos factores: De factores previos de
personalidad, circunstancias externas, apoyo o falta de el de parte del grupo familiar,
edad, historia laboral previa, tipo y grado de discapacidad.
El resultado, en el mejor de los casos, de este proceso, será que la persona pueda
aceptar su parte discapacitada al resto de su persona; integrar seguramente, no como algo
valorado positivamente, pero que existe, sin apelar a mecanismos de negación poco
saludables.
DISCAPACIDAD VISUAL ADQUIRIDA.
Las personas con discapacidad visual, y las instituciones que las nuclean son tomadas
como referentes válidos a la hora de requerir información sobre cómo actuar ante
problemas visuales, propios o de alguien muy cercano. Se crea así una cadena informal de
circulación de datos útiles, que permiten a los afectados orientar acciones tendientes a
la superación de dificultades específicas. Asimismo, el encuentro con alguien que
atravesó situaciones similares, provoca una sensación de empatía que es, de por sí,
motorizadora.
En lo que respecta a la conciencia del propio cuerpo y a la orientación en el espacio,
el proceso de rehabilitación ya mencionado da los elementos básicos, a través de las
áreas de Orientación y Movilidad y Actividades de la Vida Diaria; El docente acompaña
este proceso, y, en el mejor de los casos, todo el equipo de rehablitación colabora para
vencer los obstáculos.
En los casos en que exista un resto visual útil, el proceso por el cual el mismo es
desinvestido como fuente principal de información, pero al mismo tiempo, utilizado al
máximo, es largo y sujeto a gran ambivalencia. (Descrito por ejemplo, como: "Una loca que camina con un bastón de ciego... mirando vidrieras.)
La situación óptima implica salir de la falsa dicotomía CIEGO - VIDENTE, para
reconocerse como esa otra cosa, que unas veces utiliza estategias visuales y otras veces,
no visuales, en donde lo variable de la situación, la dificultad para explicarla y la
tristeza y preocupación por la salud visual forman parte indisoluble del cuadro total.
Presento el siguiente testimonio:
"Hoy escuché por primera vez esas palabras
fatídicas, las que toda persona miope teme más que ninguna, ese fantasma omnipresente,
ominoso, terrible: "se ha desprendido la retina". Mi ojo derecho nunca vio más
que unas manchas coloreadas. El otro, el izquierdo, el que mira esta página, sigue dando
batalla. Más cansado, con menos resistencia y menos fuerzas, informa todos los años de
esos números que ya debería saber de memoria: 4, 7... Y ese veredicto salvador: sigue
todo igual; aún recibo la misma respuesta, al hablar de mi visión: no parece que vieras
tan poco.
Y mi ojo derecho, mientras tanto, inadvertido, a la sombra del otro ojo, el que
servía, fue deteriorándose de a poco. Cada vez, las manchas eran más difusas. Yo
recordaba su presencia sólo cuando me dolía o cuando el espejo me mostraba que tenía
dos ojos. De vez en cuando, iba notando cambios: unas manchas en el campo visual, una
pequeña nube. Y hoy me confirmaron lo que yo ya sabía: la retina se ha desprendido, no
hay nada que hacer con ella.
¿Por qué me produce tanta angustia la pérdida de un ojo que, según los médicos,
nunca sirvió para nada? ¿Por qué este hueco en el pecho? ¿por qué tengo tantas ganas
de llorar? Hoy he recordado algo que prefiero olvidar: mis ojos son frágiles, mi cuerpo
es frágil. Y, una vez más, confirmo que no estoy a salvo del miedo."
CONTACTO CON PARES.
La posibilidad de compartir con otros los problemas y las estrategias para resolverlos,
los sentimientos encontrados y la alegria por los logros; el reconocerse en otros, permite
no solo una catarsis sino el aprendizaje de herramientas concretas transmitidas boca a
boca: por ejemplo, un taxi se diferencia de un coche particular por el ruido del motor,
porque los taxis funcionan a gas -oil y los particulares, a gasolina. Conocer la
existencia de recursos como bancos de horas de lectura, libros grabados, trucos para
manejarse en la cocina... la utilidad de cada recurso dependerá de los objetivos y
necesidades de cada persona.
- AMBIENTE LIBRE DE ESTÍMULOS: CERRAR LOS OÍDOS.
Si cada indicio del medio sirve para orientarse, si las antenas deben estar siempre
conectadas y la atención al máximo, con riesgo de vida (Esta situación ha sido descrita
por Borges, en uno de sus poemas como "El desnivel acecha... cada paso puede ser la caída.ö) se hace difícil relajarse, bajar el nivel de vigilancia y volver
la atención hacia adentro, aún en ambientes donde no existe peligro. Las técincas de
relajación son de vital importancia, en su faz tanto terapeútica como preventiva. La a -
tención exacerbada, tiene como contracara, tensión excesiva.
El paulatino entrenamiento en "Bajar la guardia" en un lugar familiar y en
posición acostada o sentada, sin riesgo de caer, de llevarse a alguien por delante o ser
atropellado por otro, posibilitará volver la mirada interior a ese desconocido tan
maltratado: el propio cuerpo.
- REENCUENTRO PLACENTERO CON EL PROPIO CUERPO:
Algunas personas que han pasado por períodos de enfermedad orgánica seria,
accidentes, cirugías, periodos de postración u otras agresiones al sí mismo corporal,
pueden llegar a sentir su cuerpo como espacio de dolor y agresión (Como señalan algunos
protagonistas de esta historia "a veces siento que mi
propio cuerpo es un apendice que debo arrastrar penosamente; otras, es un enemigo a
vencer...él y yo siempre estamos luchando, lo malo es que nunca sé quién gana."
"Siempre fue algo que me trajo problemas." "Es una cosa que duele."
"Ya me olvidé de cómo es estar bien.")
Esta sensación de que lo único que se puede
experimentar es dolor y displacer, que los demás no llegan a entender lo que sucede,
puede dar lugar a una "Auto - anestesia" secundaria: Se elije, concientemente o
no. no sentir, por que el dolor es demasiado.
Después de ese
pasaje por situaciones tan traumáticas, uno de los objetivos debería ser volver a
recuperar el cuerpo propio como espacio de placer y no de dolor; de encuentro y no de
lucha; creador en vez de destruído; recordar que hay otras sensaciones corporales además
del miedo, del dolor y de la angustia; sexuado en vez de agredido, y por lo tanto,
querible y querido, amado y amante, disfrutado y disfrutable.
Poder, en todo caso, reconocer que la esencia de su persona radica en aquello que
queda, no en lo perdido, y poder, a partir de ahí, instrumentar estrategias para
adaptarse a la nueva situación.
EJE INTERNO: LAS COORDENADAS DEL PROPIO CUERPO.
- ORIENTACIÓN EN EL ESPACIO / CALCULO DE DISTANCIAS.
- PREVENCIÓN DE PROBLEMAS POSTURALES:
- EJE IMPOTENCIA - OMNIPOTENCIA.
- EL BASTÓN COMO PROLONGACIÓN DE LA IMAGEN CORPORAL.
El bastón blanco, auxiliar principal en la deambulación, es también un simbolo, un
cartel enorme que dice "Soy ciego, cuidado!" En esta doble función, para ver y
ser visto se relaciona con la mbivalencia que, como tal, despierta: Indispensable para
percibir, "tercer ojo" insustituible. (La mayoría de las personas ciegas
detestan que un guía ocasional tome el bastón: Lo describen como invasión a la
intimidad, del mismo modo que el que usa anteojos no quiere que se los toquen.) Es más
que una prótesis: es una prolongación del yo.
Sobre todo para los que han perdido la visión recientemente, o para los disminuidos
visuales no tan severos, esa sensación de dependencia se substituye o se complementa con
un profundo rechazo: aún personas cuya visión residual es ya inútil para desplazarse,
siguen negandose a usar bastón argumentando que "Eso
es para los ciegos" "Yo no lo necesito, yo veo" Esto puede dar lugar a situaciones de peligro, percibidas o no como
tales.
Cuando el reconocimiento de la ambivalencia es mayor, y, por lo tanto, menor el nivel
de negación, se escuchan frases como: "Yo sé que
debería usarlo, por seguridad, pero siempre me olvido" "No sé cómo todavía
no me maté" "No me animo a salir solo" "Me van a mirar raro, van a
pensar que me hago el ciego".
Posibles soluciones, para una aceptación paulatina, es llevarlo, pero doblado, usarlo
solo de noche, o usarlo "poniendo cara de ciego", usar un paraguas en vez de
bastón... Es común, cuando ya se ha adoptado, escuchar "No
sé porqué no me decidí antes.", "fue un alivio para mí." (aunque es posible que, después de esa aceptación entusiasta, el pobre bastón sea
olvidado la vez siguiente.)
Ejercicios en un ambiente
- LECTURA., TANTO EN BRAILLE COMO EN TINTA.
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COMENTARIOS:
Las personas con discapacidad y su entorno se enfrentan cotidianamente con situaciones
que generan tensión física y psíquica. Las tareas que para la mayoría de las personas
son sencillas y rutinarias -como ser caminar por la calle, tareas del hogar, sostener una
conversación- pueden resultar para las personas con discapacidad, un obstáculo arduo y
hasta insalvable. Piénsese, por ejemplo, en la dificultad que supone para una persona
ciega, caminar por la calle prestando atención a los sonidos del entorno que han de
servirle de guía, a los obstáculos que percibe con el bastón, a su interlocutor y a las
barreras que dificultan su paso; o para una persona sorda sostener una conversación
leyendo los labios de su interlocutor.
Las etapas evolutivas de pasaje, -inicio de estudios, adolescencia, matrimonio,
maternidad- que para cualquier persona suponen un aumento transitorio del nivel de stress,
implican para una persona con discapacidad una agudización de la crisis vital, ya que
tienen aparejada una nueva toma de conciencia de sus dificultades y posibilidades.
Estas condiciones, que actúan como factores predisponentes para la aparición de
patologías físicas y psíquicas, nos llevan a postular la necesidad de trabajar en la
prevención de las mismas.
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