Artes Escénicas –
Discapacidad y Público
Por Lic. Prof. Marcela Ego
Copete:
Debemos trabajar desde
diferentes lugares para que el público pueda ver el valor artístico
en las artes escénicas. Trabajar sobre el concepto de obra, estética
y de belleza no sólo en sus aspectos generales, sino en el valor que
estos elementos tienen sobre el cuerpo, para así llegar al juego de
ida y vuelta que requiere la obra.
Al hablar o hacer referencia al Arte y la
discapacidad, la gente asocia directamente con las artes plásticas y
la música. Tanto desde lo terapéutico con el arte terapia y la
musicoterapia, como desde lo artístico nombrando artistas
consagrados en el plano internacional como Frida Khalo, Van Goch,
Beethoven, Andrea Bocheli, Steven Woonder, Bruno Gelber.
Incorporando lentamente
la danzaterapia y el psicodrama, disciplinas artísticas utilizadas
como herramientas terapéuticas Desconociendo en su mayoría a los
artistas con discapacidad contemporáneos del ámbito de las artes
escénicas como Alicia Alonso, (bailarina cubana), H. Santana
(actor), el grupo independiente OJCURO integrado por actores
disminuidos visuales, auspiciado por la fundación Konex en su última
puesta escénica.
Debemos destacar que
las artes plásticas y la música son viejas amigas en la formación
educativa, siendo la danza y el teatro, relegados del ámbito
escolar, espacio éste donde por lo general los individuos hacen su
primer contacto con las diferentes disciplinas artísticas.
Ahora más allá de las
diferencias en el tiempo en que cada una de ellas se vienen
desarrollando, hay algo más que las condicionan y diferencian.
La obra de arte en la
plástica y la música se desprende, se separa del artista, es
anónima, impersonal. La obra yace ahí, solo necesita de alguien que
la observe. A diferencia de la danza y el teatro para tener el
encuentro con la obra primero se produce el encuentro directo de los
dos sujetos, el intérprete y el observador, ambos interactúan y
conforman la obra. No solo necesitamos del observador sino del
sujeto que la ejecuta, sin él, no hay obra.
Aquí se produce el gran
encuentro, es en este tiempo y espacio donde afloran los
conflictos corporales, los prejuicios, la imagen social de la
discapacidad. Y los miedos. Pues más allá de la desinformación sobre
la discapacidad, el observador en primera instancia no encuentra al
sujeto que hay detrás de la discapacidad, esto se da por una imagen
histórica de la persona con discapacidad como dependiente, enferma,
sin capacidad de acción. Cuando las personas que trabajamos en el
área de la discapacidad, sabemos que cada individuo posee
capacidades a descubrir y desarrollar, ya que solo descubriéndolas,
no llegamos a nada. Este es otro punto a tener en cuenta parar el
trazado de estrategias, ya que concientizar a la familia de esta
búsqueda y el apoyo incondicional a la persona con discapacidad,
para que este comprenda que es él quien tiene que buscar y
experimentar. Este proceso es árido, por momentos penoso, pues
muchas veces hay que desandar para volver a empezar y este proceso,
que si bien lo pensamos es constante en todas las personas, es
tomado como fracaso por las personas con discapacidad y su entorno.
Hoy hablamos de
integración, inclusión social, aceptación, pero el público en
general no va a ver los espectáculos realizados por personas con
discapacidad.
He observado, que la
sociedad acepta la expresión artística como un valor terapéutico-
recreativo, pero no en su valor artístico. Esto está dado por la
mirada pasatista que se tiene sobre la cultura, ejemplo de ello son
los “Mega recitales”. No ver a la cultura como un legado social,
donde la historia, la tradición e identidad interactúan
constantemente.
Sigamos desarrollando
el camino realizado en el área de la discapacidad, si bien la danza
comienza como una actividad terapéutica y recreativa, vemos hoy que
se puede dar otro paso más, es el encuentro escénico; ya lo creativo
y expresivo, no queda encerrado en una habitación o una
representación escolar de fin de año; hoy observamos que las
personas con discapacidad pueden desarrollarse escénicamente
adquiriendo el dominio de diferentes técnicas, transformándolas y
adaptándolas a sus necesidades.
Ahora hay dos puntos a
tener presente para desarrollar estrategias que mejoren la
asistencia del público a los espectáculos escénicos, entre ellos la
danza.
1° Punto: preparar a
las personas con discapacidad a absorber la exigencia que demanda un
espectáculo. Cuando por lo general no están sometidos a tantas
presiones, ni exigencias dado que siempre manipulan las situaciones,
ya que están acostumbradas a un sistema proteccionista y
asistencialista.
2° punto: preparar al
público a poder ver el arte que desarrollan estas personas y no su
mirada de lástima y resignación. Mostrar otros cuerpos y otros
tiempos
Con relación al 1°
punto tendríamos que trabajar la autoestima, la valoración hacia su
persona, desarrollar sus capacidades (las cuales no tienen que ser
iguales a los otras personas), autovaloración e independencia.
Fortaleciendo cada uno de estos puntos, mejorará su constancia ó
permanencia en la actividad elegida, mejorará su rendimiento, su
calidad de vida y su interacción social. Pero siempre debe
comprender que todo depende de El, si El lo desea, puede lograrlo.
Si bien la sociedad marca muchas pautas, límites, la discapacidad al
tomar un rol invisible y silencioso permite la marginación, el
menoscabo, la exclusión en toda acción social.
Desafiar ó cambiar de
posición es enfrentarse y muchas veces perder el asistencialismo.
Si bien estamos ante un
nuevo paradigma - calidad de vida -, a nivel mundial, aquí en
Argentina aún estamos en un momento de transición, entre el
paradigma médico- rehabilitación y el paradigma de calidad de vida.
La mirada médica
todavía es predominante, el médico tiene “el saber”, este es el
primer contacto familia- discapacidad. Si el médico no esta
vinculado al Arte, lo más probable es que la persona con
discapacidad llegue al arte en su vida adulta, pues su primera etapa
será un peregrinar terapéutico rehabilitador, sin espacio para
descubrir y potencializar su capacidad desde el placer, sino desde
la obligación.
Para un cambio es
necesario trabajar multidisciplinariamente, desde todas las áreas,
médico- educación- familia- comunidad, ya que el fin último de cada
especialista es proveer de elementos a un sujeto que interacciona
socialmente, mejorando así su calidad de vida y logrando la
equiparación de oportunidades, base del programa de Acción Mundial
para las personas con discapacidad y produciendo un cambio de
actitud social.
Para lograr una
integración es preciso informar a la comunidad, trabajar sobre las
diferencias, la tolerancia, los prejuicios, escala de valores,
conceptos de belleza y estética.
Cada uno de nosotros es
un agente multiplicador de acción para lograr la integración
sujeto- sociedad
Bibliografía
·
Pantano,
Liliana, La discapacidad como problema social, EUDEBA, BsAs-
Argentina, 1993.
·
Schorn,
Marta, Discapacidad, una mirada distinta una escucha diferente, Ed.
Lugar, Aegentina, 1999.
·
Jimenez
Lara, Antonio, La imagen social de la discapacidad”, página en
Internet:
www.discapnet
·
Dell-
Anno, Amelia, Enfoques sobre participación social de las personas
con discapacidad, Serie cuaderno de discapacidad y participación
social N°2; Discapacidad y Educación en la perspectiva de la
diversidad. Universidad Nacional de Mar del Plata, Facultad de
Ciencias de la Salud y Servicios Sociales, Argentina, 2002
- Lic. Prof. Marcela Ego
-
Prof. Nacional de
Danza
-
Prof. Universitaria
en Artes, mención Danza
-
Licenciatura en
Artes, orientada a la educación artística Universidad Nacional
Gral. San Martín ( resta presentación de Tesina)
-
Licenciatura en
Composición Coreográfica en el IUNA (Resta presentación de Tesina)
-
marcelaego@ciudad.com.ar
-
marcelaego@artistas.org.ar
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