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Cuentos - Por Juan Carlos Watson
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Uruguay

 

 

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Oniros
 
CAPITULO VI
 
Soñaba...
Estaba con ella en una acogedora habitación llena de espejos y luces atenuadas.
Sus cuerpos desnudos se fundían bajo las blancas sabanas de satén mientras sus dedos se enredaban en el rubio cabello femenino.
El calor de su cuerpo le quemaba e incitaba a volver a hacer el amor.
Sentía sus besos quemantes y veía sus hermosos ojos verdes destellantes de felicidad.
Su mano comenzó a deslizarse lentamente por sobre su blanca piel aterciopelada hasta su vientre...
Lo despertó Pedro que con un grito al mejor estilo cheyenne mientras saltaba sobre él gritando - Me voy guachoooo. Me voy.
No entendía bien el motivo, pero no le agradó la noticia.
Quizás el ver que todos sus nuevos compañeros se estaban yendo mientras él seguía allí, no le ofrecía un panorama muy prometedor.
Durante los últimos días esperó ansioso que el sargento de guardia pronunciara su nombre, pero no fue así...
Y ella no había contestado su carta...
Ese día estaba muy deprimido, cuando escuchó que alguien pronunció su nombre completo.
Esperó que lo repitiera. Tenía miedo.
Algunos compañeros se le acercaron gritando - Tigre, te vas. Dale. Recoge tus cosas.
¡Era cierto!
A velocidad record guardó algunas de sus cosas en un bolso y corrió a la puerta, no sin antes despedirse de cada uno de los reclusos con un fuerte apretón de manos y un - Espero que salgas pronto.
La escalera parecía no tener peldaños, sino ser una gigantesca rampa que lo transportó al primer piso.
Le dieron unos papeles para firmar que ni siquiera leyó y esperó a que el agente le abriera la puerta.
Las ansias de salir corriendo se mezclaban con las ganas de mantener cordura.
Sintió al sol acariciarle y el aire distribuirse por sus pulmones.
Esas personas que estaban esperando el ómnibus, ¿sabían realmente lo que significaba estar en libertad?
Creo que eso no les importaba, el asunto era poder llegar ese día un poco mas temprano a su casa.
Decidió caminar otra cuadra más mientras respiraba profundamente.
Entró a un bar donde había un teléfono y disco temblorosamente.
Sonó una vez...
¿Cómo reaccionaría la persona que atendiera el teléfono?
Sonó otra vez...
Una voz de mujer murmuró algo por el auricular.
- Hola. Habla Fernando...
- Hola... Esa voz entrecortada, mezcla de llanto y alegría, le hizo sentir el hombre más feliz del planeta.
Ella aún lo esperaba...
Juan Después nació virtualmente el 25 de diciembre del 92 en Montevideo, Uruguay.
Oniros, su primer libro, aún no ha sido publicado en papel.
Para contactar a nuestros artistas mande un mail aebano@adinet.com.uy  
 
Juan Después

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